

En este trabajo nos interesa reflexionar en torno a cómo y por qué primero militantes del Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP) y luego de febrero de 1975 las autoridades militares construyeron al monte tucumano –un espacio relativamente periférico o marginal en la escena nacional– como el centro de su estrategia militante y represiva, respectivamente. A partir del análisis de una serie de puestas en escena del poder (Balandier, 1994; Abèlés, 1997), mostraremos cómo el monte fue construido como un “teatro” donde se libraba una “guerra” convencional de reafirmación de la "independencia", se movilizó miles y miles de soldados y se exaltó su figura como paradigma de un “pueblo viril en armas” - bajo el mandato del sacrificio de la propia vida y del valor moral del heroísmo.