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La Gota de la vida: Hacia una gestión sustentable y democrática del agua. Ediciones Böll: México D.F. Julio 2006: 400 pág. ISBN 96890-84-01-1

Recurso web | Alemania
Domingo 31 de diciembre de 2006
Acaba de salir este libro publicado por la oficina regional para Centroamérica, México y Caribe de la Fundación Heinrich Böll. Consejo editorial: Sophie Esch, Martha Delgado, Silke Helfrich, Hilda Salazar Ramírez, María Luisa Torregrosa, Iván Zúñiga Pérez-Tejada. Puede bajarse gratis de la internet.
En el corazón de la Segunda Sección del Bosque de Chapultepec,en la Ciudad de México, se encuentra el Cárcamo Tláloc,en donde destaca el arte magistral de Diego Rivera con su mural “El Agua, Origen de la Vida”, y la escultura en relieve en la que Rivera representó a Tláloc, Dios de la lluvia, de cuerpo completo con rostro bifásico (dos caras) sobre un espejo de agua. Tláloc era un dios importante de la lluvia y la fertilidad en la mitología Azteca (Siglos XV y XVI). Se dice que tenía cuatro diferentes jarrones de agua en su posesión. Cuando vaciaba la primera, traía
vida a las plantas. La segunda causaba destrozo, la tercera traía el hielo, y la cuarta provocaría la destrucción total. Con la inauguración del Cárcamo, el 4 de septiembre de 1951, culminaba una serie de esfuerzos para traer agua potable a la Ciudad de México de los manantiales que afloran en las márgenes sur y oriente de la laguna del Lerma. En la obra pictórica y escultórica que se recupera en la portada de éste libro, Rivera rindió homenaje al elemento originador de la vida, pero también a los obreros de cuerpo completo con rostro bifásico (dos caras) sobre un espejo de agua. Tláloc era un dios importante de la lluvia y la fertilidad en la mitología Azteca (Siglos XV y XVI). Se dice que tenía cuatro diferentes jarrones de agua en su posesión. Cuando vaciaba la primera, traía vida a las plantas. La segunda causaba destrozo, la tercera traía el hielo, y la cuarta provocaría la destrucción total. Con la inauguración del Cárcamo, el 4 de septiembre de 1951, culminaba una serie de esfuerzos para traer agua potable a la Ciudad de México de los manantiales que afloran en las márgenes sur y oriente de la laguna del Lerma. En la obra pictórica y escultórica que se recupera en la portada de éste libro, Rivera rindió homenaje al elemento originador de la vida, pero también a los obreros muertos en la ejecución de la obra de ingeniería, así como a los autores intelectuales, los ingenieros y el arquitecto Ricardo Rivas, responsable de la construcción del cárcamo.
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